El campamento de Mura enciende corazones

2019-09-23

Léelo en 3 minutos

Cerca de 60 personas entre jóvenes, prejóvenes y colaboradores del instituto se reúnen en Mura por una semana para capacitarse, y ya se preguntan cuando será el siguiente.

El campamento de Mura enciende corazones

En este campamento, del 19 al 25 de agosto, se juntaron en el mismo espacio veintidós jóvenes y diecinueve prejóvenes. El equipo de colaboradores fue de ocho tutores, cuatro animadores, siete personas de cocina (cuatro de ellas a tiempo completo) y un director.

Los jóvenes se repartieron entre varios libros de la secuencia del instituto: siete jóvenes terminaron el L1, cinco el L2, cuatro el L3 y cuatro comenzaron el L5. Los prejóvenes, por su parte, estudiaron las cuatro primeras secciones del libro “Observación y percepción”.

El programa estaba dividido en tres sesiones de estudio, una de diversión sana y el programa nocturno. Había bastantes momentos de descanso y tiempo suficiente para socializar.

Cada día había una reunión de tutores y animadores junto al miembro del Cuerpo Auxiliar para ver cómo había ido el día y las necesidades del día siguiente.

“Creo que este campamento ha sido un paso adelante, permite que los jóvenes vayan pasando por la secuencia rápido. Los L1, L2 y L3 se acabaron y el L5 se acabará en fines de semana y todos los que lo han hecho quieren abrir su grupo prejuvenil”, afirma Lluís Cirera, el miembro del cuerpo auxiliar que cumplía las funciones de director del campamento jóvenes.

El whatsap del grupo de participantes está lleno de mensajes de gratitud y encendimiento, pero obviamente no vamos a reproducir aquí, pero si podemos recoger la reflexión expresada en el grupo por uno de los jóvenes de la sociedad que acudía por primera vez a este tipo de encuentro manifestando que la mezcla de jóvenes de procedencias tan diferentes “le había ayudado a quitarse prejuicios sobre ciertos colectivos”.

Los jóvenes ya están ansiosos por que llegue el siguiente campamento y hablando sus amigos acerca de la experiencia que han vivido, en un ambiente tan distante al de la “vida real” que les demuestra que es posible hacer las cosas de forma distinta. De echo, los jóvenes de cada lugar se están reuniendo después del campamento para impulsar el proceso de transformación, ampliando el círculo de amigos, hablándoles sobre el proceso de instituto e invitándoles a participar, y dando los primeros pasos para iniciar sus actividades.

Comentaba uno de los jóvenes lo difícil que es volver a casa tras el campamento, que todo se hecha de menos, y uno quisiera poder traerse ese espíritu a casa porque enseguida uno se da cuenta de los problemas del mundo, y de los malos ambientes que lo rodean. Y esque esa és la idea, que poco a poco logremos no solo vivir unos días hermosos lejos de nuestro entorno cotidiano, sino que llevemos a nuestro barrio esa luz y ese amor por el servicio que lo transforma todo.

El próximo campamento será para navidades. Atentos porque pronto se anunciarán las fechas.